viernes, 29 de julio de 2016

Chegóu'l Branu cultural a La Cuesta


martes, 20 de octubre de 2015

martes, 28 de julio de 2015

martes, 10 de marzo de 2015

VIII SEMANA CULTURAL DE LA CUESTA. MUSICAL Y POSTREIRA

Jueves 2 de abril


+ 18:00. Luis Antonio Pedraza. Charla- concierto “Las gaitas de Fole en la provincia de Zamora”

La casa de cultura de La Cuesta acogerá la charla sobre la gaita zamorana que también se tocaba en Cabrera impartida por Luis Antonio Pedraza.

Luis Pedraza posee una formación musical académica (Multi-instrumentista, Licenciado en Musicología y Diplomado en Educación Musical) con la que desempeña labores docentes (Profesor de música por oposición desde 2007, Profesor de Flauta y Tamboril y percusión en las escuelas de Folklore de Zamora) y posee amplia experiencia  como multi-intrumentista (Santarén Folk, dúo Entrovados,Yesca, Azzband, Mariquelo, Fetén Fetén, Candeal...).

Ha participado a lo largo de su vida en diferentes proyectos y colaboraciones junto a otros músicos y amigos que han ayudado a enriquecer su creatividad y ampliar su visión de la música. Desde la música tradicional hacia otras músicas.

Posterior a la charla y exposición de gaitas, se realizará concierto acompañado de:

-       Javier Fernández Liebana. Gaitero (Corporales)
-       Gaiteros de Quintanilla de Yuso

Viernes 3 de abril



+ 18:00. Norberto Magín Prieto. Charla-concierto “Orígenes y evolución del Acordeón”

La casa de cultura de La Cuesta acogerá la charla sobre el acordeón impartida por Norberto Magín Prieto.

Este músico, nacido en 1988, se inicia en la música con el acordeonista conquense Dionisio Abril a la edad de 10 años. Más tarde, prosigue sus estudios en la Escuela Municipal de Música de León con la profesora Ana Belén Madrazo, iniciándose en la interpretación del acordeón clásico.

En 2007 ingresa en el Conservatorio Superior del Principado de Asturias con el profesor Diego González Pérez, recibiendo clases magistrales de músicos tan prestigiosos como: Mika Vayrÿnen, Claudio Jacomucci, Ángel Luis Castaño, José Luis Temes, José-Pascual Villaplana, Daniel Berrueta, Sebastiá López, Cristóbal Soler, Edson Zampronha... Finaliza sus estudios con la calificación de Sobresaliente en su Examen Final de Carrera y al año siguiente finaliza un Master de Formación del Profesorado en la Universidad de Oviedo.

Ha actuado en la sala de cámara del Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo, Auditorio Ciudad de León, Teatro Principal de Ourense, Auditorio Gustavo Freire de Lugo, Auditorio Caja de Burgos, Teatro Bergidum de Ponferrada.... Ha colaborado con el Coro Vegazana (dir. Jaime Palomero), Escolanía Antonio Valbuena (dir. Romualdo Barrera), Coro Santa Eulalia (dir. Álvaro González Cortés), Grupo de Teatro El Mayal (dir. Javier de la Varga) Grupo de Teatro Laga Lerna (dir. Félix Fernández), Asociación Cultural Tornadera...

Ha grabado dos discos, con el Quinteto de acordeones "Sueños de Acordeón" y con el grupo de música tradicional leonesa "La Rueca". Además, ha acompañado a Tornadera y al Coro Vegazana en sendos proyectos discográficos. Asimismo, desde 2012 colabora con el Coro Ángel Barja, habiendo estrenado obras de compositores como Albert Alcaraz, Xabier Sarasola, Igor Escudero o Dante Andreo y obteniendo un el Tercer Premio en el XLII Certamen Coral de Ejea de los Caballeros. Actualmente, realiza en la Universidad de Valladolid un Master de Música Hispana.

Sábado 4 de abril


+ 18:00. David Álvarez Cárcamo. Charla sobre chifla y tambor

David Cárcamo es el responsable de abrir la charla del sábado sobre la chifla y tambor. Vive en León desde 1992 donde se licenció en Historia en 2005.Trabaja como profesor de Geografía e Historia en el IES Órbigo de Veguellina de Órbigo.

En el mundo de la tradición lleva desde los catorce o quince años, siempre ligado al mundo de los informantes. Comenzó a recorrer los pueblos de Omaña en 1998 y a partir de ese momento no ha cesado su labor de búsqueda de testimonios sobre la tradición oral.

Pertenece a varios colectivos de recuperación de música y baile tradicional, como Parva y Sosiega de León, la Piérgola de la Tercia y Arbas y Corrobla de Valladolid.Ha colaborado en la edición de material fonográfico de tradición oral cediendo grabaciones para trabajos de José Manuel Fraile Gil (\"Romancero Panhispánico, segunda antología\") y Carlos Antonio Porro (\"Ser y estar en Castilla y León\").

Ha participado en la grabación del disco \"Garabítense\" de Vanesa Muela, para el que proporcionó los dos temas en los que participa. Con la Asociación Guirrios y Madamas de Llamas de la Ribera ha ayudado en la edición de sus trabajos \"Pe\' que me suena\" y \"Llamas de la Ribera, vivencias y fiestas de invierno\", especialmente en los apartados de encuesta a los informantes y la redacción de textos y alocuciones.

Posteriormente terminará con un concierto de chifla y tambor para dar paso al siguiente interlocutor



+ 19:00. Fran Allegre. Charla "Experiencia y trayectoria de un artesano musical en la provincia de León"

A los 18 años decidió dedicarse a la música leonesa en todo su proceso. Desde su creación hasta el diseño y elaboración de los instrumentos tradicionales leoneses siempre ha sido autodidacta con el fin de que no muera la cultura asociada a la música de esta tierra ni a un oficio artesano que prácticamente ha desaparecido. Fran Allegue asegura que aunque es muy difícil «vivir de ello» se conforma con poder hacerlo con la que siempre ha sido y es su pasión: la música.

De su taller, situado en Villarejo de Órbigo, salen instrumentos como la pandereta y el rabel, muy de moda durante las fiestas navideñas, además de zanfoñas, chiflas, tamborines, gaitas leonesas, panderos cuadraos o arpas. «Lo único con lo que aún no me he atrevido son con las castañuelas», dice.

Instrumentos que fabrica no sólo para la venta por encargo sino también para su propio uso ya que también compone música leonesa pero con un matiz, adaptada a estos tiempos.

«Se trata de conservar la identidad leonesa con instrumentos muy apreciados y que enganche a las nuevas generaciones», explica este joven leonés que ha recorrido importantes escenarios internacionales de la música tradicional.

Por eso, en la construcción de estos elementos tiene en cuenta la introducción de mejoras en los diseños o en las afinaciones para que «suenen igual pero diferente». Toca todos los instrumentos excepto la chifla y el tamborín. De hecho, una de sus actuaciones consiste en tocar el sólo siete de los instrumentos previamente elaborados por el mismo pieza a pieza.

Diferentes maderas naturales de pino, negrillo, fresno o castaño, pieles curtidas por él mismo, aluminio son algunos de los materiales que utiliza para la construcción de estos instrumentos tradicionales, a los que dota de elementos especiales para mejorar su afinación y musicalidad.



miércoles, 7 de enero de 2015

Campaneirus en La Cuesta

La Cabrera ha sido tradicionalmente una zona de comunicación entre la Meseta y el Noroeste peninsular, aunque ha sufrido con desventaja la mayor facilidad de acceso en ese mismo sentido por Sanabria o Maragatería, como es patente en las actuales comunicaciones.

La influencia que ha tenido en ello su quebrada orografía se ha visto acentuada por el brusco escalón que hay que salvar para pasar de la Cabrera Alta a la Baja o viceversa, puesto que ahí es donde se produce el mayor acercamiento entre las cuencas hidrográficas meseteñas y galaicas, las del Duero y Sil respectivamente.

Estas consideraciones geográficas previas se deben a dos motivos. El primero es de índole geohistórica: marcar las dificultadas de la comarca inherentes a su posición en el contexto regional, de forma que pueda comprenderse mejor su relativo aislamiento. El  segundo es de alcance patrimonial, puesto que esas mismas dificultades han propiciado una excelente conservación hasta hoy de lo que podríamos definir perfectamente como un paisaje cultural, gran parte de cuyos elementos y estructuras hacen visible de forma inmediata la huella del proceso histórico que representa. Pero sólo de una parte, ya que la misma orografía provocó que la pobreza de la zona acabase con una parte de su cultura ya que se necesitaba para vivir, como por ejemplo la indumentaria se modificó para poder sobrevivir usando capas y aunguarinas viejas para hacer nuevas prendas.

Una de esas tradiciones que evolucionó en otras zonas de León y la península mejorando sus características y sus trajes, y que en Cabrera se mantuvo testimonial tal y como se hacían en el principio de los tiempos son lo que se conocen en La Cuesta como Campaneiros.

Los Campaneiros o cualquiera de sus sinónimos protagonizaban una fiesta de origen pastoril que se extiende portoda la cordillera Cantábrica y llega hasta el norte de Europa. En Cabrera se denominan Campaneiros, Campanones y Trapisacos en Cabrera Alta y Farramacos y Mantarracos en Cabrera Baja. Su celebración es diferente en cada pueblo, en los que algunos los celebran el día de año nuevo o también en Noche Buena.

Según el  testimonio de una mujer que todavía lo vivió desde niña, Luzdivina González Fernández, los Campaneiros en La Cuesta eran encarnados por los mozos del pueblo que se disfrazaban, unos de Campaneiros, -unos tres o cuatro-, cuya única función era perseguir y asustar a los rapaces, y otros de viejos y viejas, que no corrían a los niños, pero que se disfrazaban de modo que no se le reconociera a ninguno. Incluso los más hábiles además de disfrazarse utilizaban largos zancos para asustar a los rapaces o para dar mayor vistosidad al acto. Cuando entraban en las casas, solían pedirles que o cantasen o que bailasen para hacer sonar sus campanas. En el caso de que cantasen, recitaban la siguiente estrofa del conocido villancico:

Nació, nació pastor
Jesús el niño hermoso
Con paso presuroso
Vayamos a adorar

Los Campaneiros se cubrían los cuerpos con pieles de ovejas o perros, capotes, trapos viejos o mantarrones, etc. También de cintura para abajo. Para cubrir la cara y la cabeza se fabricaban caretas o caperuzas con agujeros para los ojos, muchas veces un simple saco con dos agujeros para poder ver, con apariencia de lobos, zorros, osos y otros animales, o de cualquier cosa que pudiera asustar. En ocasiones también se ponían cuernos sujetados con una estructura de madera y piel de carnero a modo de representación del ganado. Cuando no tenían cuernos de vaca los sustituían por varas de madera que los rapaces tallaban. Según el testimonio de Luis Vega, en una localidad cercana, Villar del Monte, las máscaras eran metálicas. El nombre de Campaneiros tiene su razón en las campanas, (cencerros, esquilas y tupios, o "chocallos"), que estos personajes portaban colgados de sus cinturas para mayor estruendo y agitación de los chiquillos. Como todo esfuerzo tiene su recompensa, tras realizar este peculiar pasacalles, los vecinos del pueblo daban huevos, chorizos, y otros alimentos, incluso dinero, con lo que los mozos celebraban una cena.

Este traje ha evolucionado muy poco, en comparación con otros de comarcas cercanas, manteniéndose prácticamente la misma estructura, unicamente se añadió un sombrero con tiras de papel de colores en su parte posterior en los años 60 para mejorar el soporte de las caretas de piel, y que en los años 80, gracias a la aparición del plástico, se colocaban globos y algunas de las tiras de papel fueron sustituidas por tiras de bolsas de plástico, por simples cuestiones de conservación.

Debido a que la iglesia no era muy amiga de celebrar estas tradiciones en esas fechas, lo campaneiros se trasladaron al día de carnaval e incluso cambiaron de denominación pasandose a llamar Trapisacos. Este día de carnaval había baile por la tarde y por la noche. Para el baile por la tarde, los hombres se vestían de mujeres y las mujeres de hombres, y se colocaban un pañuelo blanco o tela de saco en el rostro para que no se les reconociese.

Muchos otros se vestían con las peores vestiduras que tenían, incluso remendaban trapos viejos sueltos de forma que al saltar volasen de un lado a otro. Perseguían a los chavales con un trapo mojado y sucio para arrearles y asustarles. Era frecuente que se pusiesen caretas con cuernos o se tiñesen la cara de negro con el hollín de los fornos, y al igual que los Campaneiros, se colgaban campanas por el cuerpo. (realmente eran el mismo personaje) Los chavales huían de los Trapisacos por todo el pueblo y era frecuente que se escondiesen entre los jóvenes que habían acudido al baile.

Ya por la noche se hacía un baile en un corral y era en ese momento cuando aparecía en escena el toro y la señorita. El toro era un hombre que con cornamenta daba vueltas alrededor del corral mientras los jóvenes que bailaban se subían a donde podían para huir de él. La figura de la señorita consistía en "picar al toro" para dirigirlo a donde más gente hubiese.

El 24 y 25 de enero recuperaremos esta mascarada.


lunes, 27 de octubre de 2014

miércoles, 6 de agosto de 2014